lunes, 16 de febrero de 2009

El diablo está en la Red

Cuando desapareció Marta del Castillo el mes pasado, una de las primeras medidas que se tomaron fue investigar sus contactos en las redes sociales. Si bien se sospechaba con fundamento que su desaparición estaba íntimamente relacionada con su ex novio, había que abrir una línea de investigación a través de la Red, lo que los medios aprovecharon una vez maś para insinuar, cuando no asegurar, que nuestros jóvenes están expuestos a través de Internet -pese a que, en este caso, parece ser que la Red no tenía nada que ver con el delito-.
Por diversas razones, siempre que hay oportunidad, se aprovecha para contar a la opinión pública que Internet es un nido de ladrones y asesinos, la guarida de golfillos impostores que fingen identidades que no son las suyas para engañar en aras del robo, el capricho sexual o la satisfacción de cualquier vicio oscuro o tendencia delictiva. Sencillamente es sensacionalista. Poder ofrecer al público semejante taberna de ciudad sin ley parece una vía sin igual para saciar el ansia de morbo del televidente lego en asuntos internautas, porque da igual la condición de intelectual o inculto de una persona ajena a la red, en temas técnicos ambos son igualmente ignorantes y manipulables por la ciclogénesis del amarillismo y de idéntica forma adolecen de prejuicios y cabezonería al no querer a somarse a un mundo que no conocen. Incluso un periodista internauta que no practique horas de convivencia virtual desconoce por completo lo que se cuece realmente en internet: redes de colaboración profesional, toneladas de información accesibles de manera instantánea, sistemas de comunicación personal... y al periodista, como a cualquier persona, le basta y le sobra con una pose cultureta para difundir todo tipo de inexactitudes o mentiras o, sencillamente, barbaridades en cualquier programa mañanero en el que prima la rotundidad de las palabras en lugar de su verdadero significado.
No hay que confundirse: la Red no propicia la delincuencia, no es un invento para enmascarar al mafioso o al pícaro, es una herramienta sin más que se está demonizando injustamente. La piratería no es consecuencia de las redes P2P, sino del pirata; el engaño no es consecuencia de las redes sociales, sino del engañador y de la ingenuidad del engañado. Pica en el timo internauta el ingenuo que picaría en el timo analógico de alguien que llama al timbre, roba en Internet quien roba en la calle, sencillamente porque no existen medios técnicos para el engaño: todo se hace a través de la ingeniería social. La Red es una virtualización de la realidad, un medio utilizado por las mismas personas que viven, trabajan, roban y matan en la calle. La causa del delito no es Internet, sino puramente la maldad humana.

No hay comentarios: